Si el mediocampo de Atlético Tucumán se transformó en una de las principales fortalezas del equipo, buena parte de esa evolución tiene como protagonista a Lautaro Godoy. El volante surgido en River crece a pasos agigantados: atrás parece haber quedado aquel puñado de minutos que sumaba esporádicamente en Primera y, mucho más lejos todavía, los partidos que disputaba en Reserva durante la temporada pasada, cuando no encontraba lugar entre los profesionales. Hoy, el “Laucha” se convirtió en una pieza clave. 

“La verdad que trabajé mucho para llegar a este punto. Creo que venimos haciendo las cosas muy bien. Como digo siempre, con humildad y trabajo todo llega, así que estoy muy contento”, aseguró Godoy en la previa del duelo de este sábado frente a Belgrano, desde las 21.30 en el Monumental.

El crecimiento individual del volante fue de la mano con la transformación colectiva del “Decano”. Godoy pasó de ser un futbolista de características principalmente ofensivas, con buena pegada y llegada al área, a convertirse en un volante mucho más completo. Sin pelota tiene la obligación de retroceder, ocupar espacios y recuperar; cuando Atlético entra en posesión, en cambio, es uno de los encargados de darle sentido a cada ataque.

Esa mayor influencia dentro del equipo también elevó su propia exigencia. Godoy entiende que todavía tiene aspectos por mejorar y apunta especialmente a tener mayor protagonismo cerca del área rival, donde muchas veces opta por asistir antes que finalizar las jugadas.

“Por ahí me falta terminar un poco más las jugadas yo, ser un poquito más egoísta. Me falta un poco de confianza para resolver en los últimos metros”, reconoció.

Sin embargo, cada vez que habla de su presente personal termina inevitablemente regresando al rendimiento colectivo. El volante considera que una de las claves del buen momento pasa por el equilibrio que consiguió el equipo y, particularmente, por la seguridad defensiva que le permite jugar con mayor libertad hacia adelante.

“Creo que venimos muy bien y cada vez mejor. Es muy importante también la defensa, que está siempre firme y es muy difícil que nos hagan goles. Estoy contento por todos, por el grupo y por cómo trabaja. Venimos en alza y vamos a tratar de seguir así”, destacó.

Este sábado, cuando Godoy vuelva a ser titular por décima vez consecutiva, Atlético tendrá además una cuenta pendiente: volver a ganar en el Monumental después de más de cinco meses. “Nos falta llevarnos los tres puntos acá de local. Nos sentimos muy bien y muy cómodos jugando acá, y la gente siempre alienta. Nos está faltando esa cuota de suerte y creo que hoy la vamos a tener”, afirmó.

Del otro lado estará Belgrano. Godoy reconoce la dificultad del desafío, aunque también entiende que el presente del equipo permite afrontarlo desde otro lugar. “Es un rival difícil, pero creo que demostramos que estamos para cosas grandes. Hay que estar tranquilos, ir paso a paso y mantener los objetivos firmes”, sostuvo.

Godoy compartirá el centro del campo con Franco Nicola, ubicado a su izquierda, y Leonel Vega, encargado de darle equilibrio unos metros más atrás. Una estructura que se consolidó con el correr de los partidos y que explica buena parte del crecimiento del “Decano”, que se mantiene en puestos de clasificación en el Clausura y también alimenta su ilusión en la Copa Argentina, torneo en el que ya está entre los ocho mejores y enfrentará a Independiente Rivadavia.

“La verdad que tengo mucha fe. Hay que ilusionarse y seguir trabajando. Vamos a ir paso a paso. Creo que cambiaron muchas cosas: el grupo, las ganas y la ilusión de todos. Estamos muy contentos”, resumió.

Hace apenas un año, Godoy buscaba minutos en Reserva mientras esperaba una oportunidad en Primera. Hoy es uno de los futbolistas alrededor de los cuales Atlético construye su juego y también buena parte de sus expectativas. Su recorrido acompaña, de alguna manera, el del propio equipo: creció, ganó confianza y ahora empieza a convencerse de que puede aspirar a algo más. El siguiente paso será mañana, otra vez en el Monumental y frente al último campeón.